La segunda generación de inmigrantes: propuestas desde las bibliotecas

A raíz de la relectura de Carta de una hija de inmigrantes: a quien corresponda , me vienen a la memoria las notas que sobre los hijos de la inmigración me suscitó la ponencia del profesor Carlos Giménez Romero, pues, aunque han pasado ya tres años desde la celebración de las III Jornadas Biblioteca Pública y sociedad multicultural , lo que se denomina segunda generación de inmigrantes, hijos de inmigrantes nacidos ya en España o que vinieron a este país a una edad muy temprana, sigue aumentando, mientras por causa de la crisis se reducen los nuevos inmigrantes e incluso algunos retornan a sus países de origen.

Con estos usuarios las bibliotecas públicas tienen la obligación de conocerlos y a partir de su conocimiento adoptar una actitud que guíe y oriente los servicios hacia estos ciudadanos, de modo que se practique la interculturalidad, no el multiculturalismo que nos podría abocar a la “guetización” de nuestros servicios. Se trata de jóvenes, como todos los demás del  mundo, la peor postura a adoptar sería la de exagerar las diferencias.

Resumiré las características sociológicas de estos usuarios, definidas en su intervención por el profesor Giménez.

Pasan por una experiencia de extranjería o inmigración, cuando sin embargo muchos han nacido aquí.

Parte de su vida está condicionada por el estatus jurídico de sus padres, ya que la ausencia de papeles incapacita en algunos casos las posibilidades de los hijos.

Han tenido una socialización diferenciada, lo que determina problemas de identidad.

Pertenecen a familias multirresidenciales, lo que hace que los conceptos integración-asimilación se confundan en el mundo globalizado en que vivimos en la era de Internet.

Mantienen una débil red familiar lo que a algunos individuos lleva a recurrir a otras redes sociales (“pandillas”).

Hoy en día, con una situación de crisis generalizada, sus expectativas de futuro son muy inciertas, con un horizonte totalmente desdibujado a un plazo de cinco o diez años.

Para ellos lengua y religión tienen un papel muy importante, lo que es difícil de asimilar para un país como el nuestro que no ha sabido todavía asumir su propia realidad e identidad lingüística.

 Siguen siendo válidas las propuestas de conceptos en torno a los que debe girar nuestra actitud hacia estos usuarios hijos de la inmigración:

 –         Integración (= hacer “con los inmigrantes”)

–         Interculturalidad (=interacción positiva: asentar y enriquecer lo común)

–         Respeto a la diversidad, toda la diversidad de los usuarios de la biblioteca, no sólo la de los inmigrantes. Como decía el profesor Jiménez: “vernos todos profundamente exóticos”

–         Convivencia y no coexistencia. La coexistencia a la larga provoca hostilidad.

–         Ciudadanía: el trato como ciudadano sociológica y jurídicamente es la base sobre la que se asientan todos los conceptos anteriores.

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